El termopozo (thermowell) es un tubo cerrado que se inserta en la tubería o el tanque para alojar al sensor de temperatura. Parece un simple accesorio mecánico, pero de él dependen tres cosas serias: la integridad del proceso, la posibilidad de mantenimiento y buena parte de la calidad de la medición.
Para qué sirve realmente
- Protege al sensor de la presión, la corrosión, la abrasión y la velocidad del fluido.
- Permite cambiar el sensor sin parar la planta: extraes la Pt100 o la termocupla del pozo sin abrir el proceso.
- Contiene el proceso: es una barrera de presión; por eso se fabrica bajo especificaciones mecánicas y se le exigen materiales certificados.
Tipos de termopozo
Por su forma de montaje: roscados (económicos, típicos en servicios generales), bridados (procesos corrosivos o de alta presión, permiten recambio con la línea despresurizada) y soldados (máxima integridad, pero no removibles). Por su perfil: rectos, cónicos (mejor respuesta dinámica y resistencia mecánica) y escalonados (punta más delgada para acelerar la respuesta).
El enemigo silencioso: la vibración por vórtices
Cuando el fluido pasa alrededor del termopozo, desprende remolinos alternados (vórtices de Von Kármán) que lo hacen vibrar. Si la frecuencia de esos vórtices se acerca a la frecuencia natural del pozo, la resonancia puede fatigarlo y romperlo — con el sensor cayendo al proceso y una fuga en el peor de los casos. Por eso, en líneas con alta velocidad de fluido los termopozos se verifican con el cálculo de la norma ASME PTC 19.3 TW, que evalúa frecuencia, esfuerzos y presión. Si tu proveedor no te ofrece ese cálculo en servicios exigentes, pídelo.
Buenas prácticas de instalación
- Longitud de inserción: la punta debe quedar en la zona de flujo representativa — como referencia habitual, alrededor del tercio central de la tubería; una inserción demasiado corta mide la temperatura de la pared, no del fluido.
- En tuberías chicas, instala el pozo en un codo, apuntando contra el flujo, para ganar longitud de inserción.
- Error de conducción: parte del calor escapa por el pozo hacia el exterior; aislar térmicamente la conexión y respetar la inserción mínima reduce este error.
- Ajuste sensor-pozo: el sensor debe hacer contacto firme con el fondo (resorte en el inserto); un sensor «flotando» responde lento y mide de menos.
Moraleja: cuando un lazo de temperatura responde lento o mide raro, antes de culpar al transmisor revisa el termopozo — la mitad de los problemas de medición de temperatura nacen en la instalación mecánica.